Advierto que el siguiente texto no es un Personaje del Mes al uso. Hoy, este texto será más personal. Más emocional. Me lo puedo permitir. Y quiero. Y no necesito justificarme. Sin más dilación…
Gojira en su tierra natal. El Rey de los Monstruos. Encarnación del poderío destructor del átomo. Un monarca por derecho propio y como tal, a nadie debe lealtad. Pocos personajes, sean del ámbito que sean, pueden presumir de tener a sus inmensas espaldas 53 años y 28 películas sin contar apariciones televisivas, cómics ni videojuegos ni novelas (existen).
La primera vez que recuerdo haberlo visto fue en King Kong contra Godzilla hace ya muchos años, en plena infancia. En aquel momento me puse de su parte sin pensarlo, como solo un niño puede ponerse de parte de un monstruo que le resulta simpático. Era (es) un dinosaurio (un godzillasaurus, para quien desconozca la especie), lo cual para un niño es un punto muy a tener en cuenta. ¡Y además tenía poderes! La primera vez que un súbdito de Su Radiactiva Majestad le ve usar su Aliento Atómico nunca se olvida.

Años más tarde, supe que lo que había visto era el montaje USA de esa película. Pero no importa. Me dio a conocer un gran personaje al que sigo admirando como el primer día. Y hasta hoy, como se suele decir.
Para muchos será la viva imagen de todo aquello que les disgusta y les parece mal cine. Bien, ellos se lo pierden. Claro que hay películas con un bajón de calidad considerable. No soy ciego. Hay momentos que uno se pregunta que estaba bebiendo el guionista o el director cuando se rodaron. Como el “sermón” de Mothra en Ghidorah, el Monstruo de Tres Cabezas. Pero incluso en esas películas hay momentos o monstruos aprovechables.
Hará un par de años leí (de un autor anglosajón) que Godzilla es “un estado mental”. Y creo que lo entiendo. Al final, Godzilla no es un personaje admirado, si no lo que representa para uno, lo que halla o cree hallar en esa inmensa figura que ha arrasado Tokio decenas de veces. Al final, Godzilla es un enemigo al que aprendes a respetar y admirar con sinceridad y profundidad poco comunes. A pesar de ser consciente de que tu deber es enfrentarte a él y derrotarlo.
Y esto es algo que se vio con claridad en 1995. Si hubiera sido en USA habrían montado una fiesta. Japón no. Yo tampoco. Después de tanto tiempo, tantas luchas…Se había ido. Ya no estaba. ¿Y ahora que? ¿Buscar un nuevo Rey de los Monstruos al que servir? ¡Nunca jamás! Sentí que perdía algo. Pero ¡ah! Que sabia es aquella frase. “¡El Rey ha muerto… larga vida al Rey!
Y así fue. Así fue, amigos. Porque Godzilla posee el Aliento del Atomo, que le convierte en una eterna fuerza de la Naturaleza imposible de controlar. Le otorga la inmortalidad. La verdad es que me emocioné y me puse a reír como un loco. No había vuelto porque nunca se había marchado.
Y nunca lo hará. Como ya he dicho, allá donde el Rey de los Monstruos tenga un súbdito, allá donde alguien, sea niño, adulto o anciano vea una de sus películas y disfrute, y se emocione, reinará y sus enemigos se estremecerán al escuchar su rugido.
Aquí, ya lo hace.